viernes, 30 de diciembre de 2016

Peter Pan y el coaching

Hace un par de días me suena el móvil y me dicen:

- “Hola Nadaia, soy Peter Pan.”
- “El niño que vuela?”
- “Si! He visto un tweet de Cenicienta sobre su experiencia alucinante con el coaching y me gustaría probarlo.”
- “Me parece genial Peter, cuando vuelves del país de nuncajamás?”
- “Iré volando ahora mismo.”
- “ok , pero cogete un avión vale?”

Y hemos quedado para nuestra primera sesión. Peter ha definido su reto: “estoy harto de ser un niño y quiero crecer!”

Hemos indagado sobre su concepto de madurar y crecer, sobre el para qué de seguir siendo un niño y que le aportaba esa actitud ahora mismo. Le regalé mi feedback y le dije: “ un niño es un ser humano con media docena de años, tu has nacido en 1904, tienes por lo tanto 112 años, me parece a mi que no eres un niño, sino que has elegido estar siendo un niño toda tu vida. Y si no eres así, sino que estás siendo, lo puedes cambiar y depende solamente de ti.”

Peter me contestó: “Bueno no lo había visto así, la verdad es que realmente no soy un niño, sino que me comporto como un niño”. Le pregunté para que le servia comportarse como un niño ahora mismo y me contestó: “para pasármelo bien con mi mejor amiga, campanilla, disfrutando como locos con los polvos y volando... crees que soy un adicto?” Le dije que lo importante es lo que cree él y que desde el coaching no trabajamos adicciones. Sin embargo, si su forma de disfrutar depende de los polvos para volar que quizá estaría bien consultar a mi compañera Mayte Cerón que es psicóloga sanitaria y lo podrá ayudar con este tema. Me siguió preguntando, “crees que soy enfermo?” sentí que le debía el feedback y le contesté: “Aquí entre nosotros Peter? Hay un síndrome con tu nombre...” y le regalé el silencio.

Seguimos con la pregunta, quieres seguir teniendo este comportamiento? Me contestó: No! Pero no se como decirlo a campanilla sin que le haga daño”. Entonces entrenamos la conversación para que Peter diga a su amiga como se siente.

Peter desarrolló el guión con lo que sentía: “Campanilla, sabes que te quiero y que eres mi mejor amiga, he estado reflexionando sobre mis actitudes y concluí que no quiero estar siendo un niño ahora mismo y elijo madurar. No quiero seguir consumiendo polvos para tener pensamientos felices ni seguir alucinando que vuelo si no tengo alas. Somos dos adictos guapa y lo sabes. Tu tienes alas y puedes volar entonces no necesitas los polvos y yo soy un hombre! Si quiero volar tendré que meterme en un avión. Somos adictos y lo sabes! Deseo seguir siendo tu amigo y salir juntos con los niños perdidos a tomar unos gin tonics, riendo y claro moviéndonos en metro o en taxi que te molará! Creo que lo podemos hacer juntos. Te quiero mi bichillo vicioso!!!

Al final de la sesión Peter se sentía sereno y con ganas de tener la conversación pendiente con su amiga. Declara que será el primeo paso de su transformación.

Me llamó el Jueves a las 3h de la noche, para decirme que estaba de fiesta con Campanilla y algunos de los niños perdidos, otros se habían perdido de verdad en el bar anterior. Me gritaba, estamos teniendo pensamientos felices y sin polvos, no estoy volando pero me siento flotandoooo.” Le dije, “Peter, eso es de los gin tonics que te has tomado”, en ese momento le pasa el móvil a campanilla que me dice, también gritando: “ Beber gin tonics es de guapassssss!!!!” le contesté, “claro que si guapi.” y colgamos.

He mirado su instagram y esta fue la foto de la noche…


miércoles, 28 de diciembre de 2016

cenicienta y el coaching


Era invierno cuando recibí la primera llamada de cenicienta. De inmediato le pregunté, “cenicienta la del zapato?” y me contestó, “si, la princesa”. Después de una breve conversación efusiva sobre zapatos, de los cuales las dos somos aficionadas, me contó que había escuchado dos empleados del palacio hablando de coaching y de como creían que les podía ayudar a lograr sus retos. Se interesó por el tema, y creyó que era el momento de desafiarse y por eso me llamó.

Hemos empezado el proceso de coaching, las dos con muchas ganas y muy ilusionadas de poder hacerlo juntas. Aparte del proceso, terminada cada sesión, íbamos las dos a dar un paseo por Barcelona de zapatería en zapatería, era nuestra conexión personal, nuestra visión compartida, nos entendíamos y disfrutamos como niñas.

Cenicienta se describía como una mujer soñadora sin embargo con falta de confianza en los demás y en si misma y con mucha dificultad en decir que no delante de una petición / orden.

Tenia ganas de cambiar, deseaba creer en si misma, ser una mujer con poder de toma de decisiones y sobretodo querría sentirse orgullosa de ella misma y de sus logros.

Juntas empezamos por trabajar la confianza analizando cada uno de sus pilares, la sinceridad, la competencia y la credibilidad. Cenicienta concluyo que en el día del baile cuando su marido, el príncipe, le pidió para bailar se había sentido especial y que mientras bailaban se dejó llevar y se sintió serena. Sin embargo al saber que eran casi las 24h y que en nada su príncipe la vería con los harapos del día a día, y con chanclas pensó...”dios mio!!!! por mucho que me diga que me quiera no creo que esté siendo sincero y que eso siga pasando si me ve así!!! con chanclas!!!! Horror! Soy fea...” Reconoce hoy que la creencia de que su belleza estaba en sus ropas y no en ella misma casi le costó su felicidad y la perdida de sus Jimmy Choo de cristal! Se estaba limitando… su creencia sobre si misma le hacia sentir miedo, había puesto en duda la sinceridad de su príncipe y por eso ha tenido la necesidad de huir / esconderse, no podía confiar en él porque la verdad es que era fea. Con la nueva perspectiva, cenicienta declara que no duda de la sinceridad de su príncipe y que cree que él la quiere realmente tal y como es ella ya que es verdad que la encontró, se casó con ella y que siguen juntos y felices hoy en día.

Reconoce igualmente que el plan de su marido de casarse con aquella que pudiera calzarse el zapato, le había dolido un poco con respecto a la credibilidad, dice “claro yo soy un 35, y la talla es poco común, pero en todo un reino habrá mas mujeres con esta talla y algunas de ellas tendrán buen gusto con lo cual el jimmy Choo podría haber servido a otra, entonces yo no estaba segura si creer que me querría a mi o si tenia un fetiche con pies pequeños!” Sin embargo, viendo que esta creencia no le sirve, cenicienta elije mirar el aquí y ahora, están juntos, se siente feliz y elije confiar totalmente en su príncipe. Se siente aliviada por haber sido capaz de cambiar estas creencias limitantes por creencias nuevas que la hacen sentir confianza y seguridad y le abren posibilidades de futuro. Declara sentirse confiada, mas creativa y expansiva y que sabe que eso le permitirá tener conversaciones internas (con ella misma) y externas (con otros) más generativas y transformadoras. Cenicienta había logrado su primer reto! Era hora de de ir a por unos Manolo Blahnik, se sentía atrevida y los merecía.

Seguimos con el proceso con vista a su segundo reto, aprender a decir que no! Comenta que desde siempre ha tenido esa dificultad. “yo era la que hacía los trabajos más duros de la casa, porque me mandaban y aún que no lo veía justo no era capaz de hablar...” refería cenicienta, “ no he sido capaz de hablar ni cuando mi madrastra dijo no irás al baile del príncipe, porque te quedarás aquí en casa fregando el suelo, limpiando el carbón y ceniza de la chimenea y preparando la cena para cuando nosotras volvamos. Esa noche lloré en mi habitación, estaba muy triste por no ir y por no haber sido capaz de exponer mi voluntad a mi madrastra”. 

A lo largo de las sesiones cenicienta ha concluido que  había sido educada para ser servicial y para hacer lo que los demás esperaban de ella, no es que no fuera capaz de decir que no, la capacidad la tenia, si no que el miedo de las consecuencias la habían paralizado. Se hizo así fan de la frase “ si tienes miedo hazlo con miedo”. Hoy se siente capaz de decir que no, de forma adecuada y sin dañar la relación, sabiendo que de ella depende el como lo dice y no el como el otro  lo escucha. Decide dejar de vivir en el resentimiento y tomar el mando de su voluntad.

Cenicienta comenta, que si fuera hoy, se ve perfectamente capaz de decir a su madrastra: “ Una vez que vivimos en familia y compartimos la casa, entre todas podemos limpiarla y adelantar la cena mas rápido y con menos carga para cada una de nosotras, para que luego, todas juntas, tengamos tiempo de ponernos a reventar de guapas y arrasar con el baile. Confío que me podrás entender cuando te explico que no dejaré escapar la oportunidad única de conocer al hombre de mi vida para quedarme a limpiar la casa cuando podemos entre todas perfectamente hacer las dos cosas. Deseo que no te tomes esto como una afronta, porque te quedará mala cara para ir al baile, de todas formas es solamente una recomendación, porque eso ya depende de ti y siempre puedes poner mas maquillaje.”

Y con este cambio de ser terminamos nuestro proceso de coaching. Nos fuimos a cenar las dos y lo pasamos genial! Hablando de zapatos y de como nos cuesta decidir entre unos louboutin y unos Jimmy Choo, Dios mio, es el drama!!! por eso compramos los dos. Hablamos de como a partir de ahora cambiará su vida en el palacio, Cenicienta se hartó de ser princesa y se ha nominado la reina de su vida, se siente libre, realizada y feliz! 

Nos hemos reído mucho al imaginar como hubiera sido el cuento después del coaching, ella misma decorando su carruaje, días antes buscando su vestido por Internet y claro está, la salida tan placentera en busca de los zapatos con parada en un starbucks y media docena de selfies!!! Disfrutando del baile como una loca, bailando Closer de Ne Yo con su príncipe, que le susurra: “te quiero cenicienta, eres especial” a lo cual contesta con un firme: “lo sé, gracias por tu feedback!